lunes, 27 de mayo de 2013

La mala gestión de las universidades públicas y el desajuste educativo

Las universidades públicas españolas sufren una mala gestión y una poca transparencia administrativa de sus recursos ¿Qué hacen con mi dinero? Esa es la pregunta que ha de hacerse la sociedad española. España gastándose el mismo dinero que otros países en sus alumnos no obtiene los mismo resultados que estos.

De acuerdo con el informe español: Panorama de la Educación. Indicadores de la OCDE 2012, ''España destina 10.094 dólares al año de gasto público por cada alumno en la educación pública, un 21% más que la OCDE y la UE. Este gasto es superior en todos los niveles educativos: infantil, primaria, secundaria y terciaria''

Fuente: Ministerio de Educación, Cultura y Deporte






La existencia de demasiados campus universitarios, duplicándose facultades y escuelas universitarias dentro de una misma comunidad. Todo esto influye en el uso deficiente de los recursos económicos disponibles.

Para disponer de los recursos de manera más eficiente habría que eliminar aquellas carreras que no alcanzaran un mínimo de alumnos, supliendo de este modo un gasto ineficiente. Para así evitar la dispersión de estudiantes y favorecer la concentración de estos en determinadas facultades.

En relación al desajuste  educativo, para conseguir  dar una solución a este sería necesario una reforma del número de titulaciones, de sus contenidos y de su duración, lo que permitiría reducir el número de jóvenes que no completan sus estudios universitarios, el coste de formación y la incidencia del subempleo. Además las universidades podrían exigir mayor nota de acceso, ya que se demuestra que a mayor nota de corte, menor número de abandonos.

No es querer disminuir el número de jóvenes que accedan a la universidad sino recuperar los valores tradicionales de ésta: la honestidad, la libertad, la justicia y el esfuerzo. Se ha perdido en España la cultura del esfuerzo y el valor social de la educación. En Estados Unidos y en Inglaterra es diferente, hay mucha presión social para estar bien preparado porque es bueno para la persona y el país.

El mercado laboral cambia de forma dinámica mientras los estudios universitarios apenas cambian, por tanto hay que adaptar a la universidad a estos cambios, preparando a los universitarios en aquellas competencias que el mercado demande, como son las competencias transversales que no solo son educativas y de conocimientos, sino de actitudes, habilidades, rasgos de personalidad, añadiendo también el conocimiento de idiomas y el uso de las nuevas tecnologías.

Además con la finalidad de mejorar el empleo de los titulados, la vinculación con el sector privado debería ser mayor. En concreto, sería aconsejable la realización de prácticas obligatorias en determinadas disciplinas que dotasen al alumno de experiencia y conocimientos específicos.

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